En esta segunda entrega de los escenarios que recorrió el hidalgo más conocido de nuestro patrimonio cultural, partiremos de San Clemente. Después, tomaremos dirección Las Pedroñeras, pasando por unas tierras que presumen de producir los mejores ajos de España. Tomando el oeste como punto cardinal, llegaremos a El Provencio, rodeado por las aguas del río Záncara.

De aquí llegamos a Villarrobledo, que luce importantes vestigios de su pasado como la Plaza Mayor o las iglesias de San Blas y San Sebastián, además de ofrecer al turista numerosas bodegas de vino, que almacenan como hace siglos, en gigantescas tinajas elaboradas con barro de estas tierras.
Más al sur, en el entorno de Ossa de Montiel, se localizan dos pasajes de especial importancia en las aventuras de Don Quijote: la mágica cueva de Montesinos, donde descendió a través del tiempo y las ruinas del castillo de Rochafrida. Cerca encontraremos también el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, que será lo más destacado de este tramo. Este conjunto de lagunas ha sido protegido por un alto valor paisajístico y por la abundante fauna que cobija, dado que el lugar es paso imprescindible en la migración de las aves entre Europa y África.
Retomado el camino, poco después se divisará la silueta del destino de esta ruta: Villanueva de los Infantes, declarado conjunto histórico por valorarse como resquicio del Renacimiento y del Barroco. En este pueblo murió Quevedo, en una celda del Convento de Santo Domingo, donde quienes se acerquen hoy podrán alojarse.
Fuente : Irene




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