Durante los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero, el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel se llena de grullas: las aves sólo acuden al Parque a dormir, pasan el día en las comarcas colindantes comiendo. El gran momento se produce a la caída del día, cuando todas juntas, aproximadamente unas 4.500, vuelven a sus dormideros.
Como cada año, miles de individuos de esta especie se desplazan desde las zonas del Norte de Europa hasta nuestros campos manchegos. Un espectáculo que no se debe dejar pasar, especialmente en los atardeceres, cuando Las Grullas regresan a sus dormideros.
Como cada año, miles de individuos de esta especie se desplazan desde las zonas del Norte de Europa hasta nuestros campos manchegos. Un espectáculo que no se debe dejar pasar, especialmente en los atardeceres, cuando Las Grullas regresan a sus dormideros.
La Grulla Común (Grus Grus), es una de las muchas especies que en estas fechas llegan hasta estas latitudes en busca de climas templados y alimento. Como todos los años nos estarán acompañando hasta mediados de Febrero, momento en el que emprenderán su marcha con un nuevo movimiento migratorio.
Dando zancadas con sus largas patas, se desplazan. Con sus largos picos, recogen semillas e insectos. Con su larga traquea, emiten agudos sonidos como de trompeta, que pueden escucharse a dos kilómetros de distancia... Y largo, largo también es su amor: todas las distintas variedades de grullas tienen en común que se emparejan de por vida. Viven juntas en bandadas y muchas de ellas, recorren largas (largas) distancias para criar. Desde el norte de Europa hasta estas latitudes vienen las grullas huyendo de las frías temperaturas, para pasar aquí el invierno.
Mas información de la Actividad de Observación de las Grullas en Las Tablas de Daimiel
Llega el momento de sacar los prismáticos y las cámaras de fotos y disfrutar de de este espectáculo de la naturaleza.
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